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Evis Sala: cómo la IA y la genómica están transformando el tratamiento del cáncer de ovario

La oncología ginecológica llevaba años esperando un espaldarazo como el que OncoDaily recoge esta semana desde Roma.

Evis Sala: cómo la IA y la genómica están transformando el tratamiento del cáncer de ovario

La profesora Evis Sala, catedrática de Radiología en la Università Cattolica del Sacro Cuore, ha recibido en el Ministerio de Sanidad italiano el Premio LEADS "Alessandra Pederzoli" por una línea de investigación que, en nuestra práctica diaria, llevamos tiempo necesitando: la integración de imagen avanzada, genómica e inteligencia artificial para avanzar hacia un manejo verdaderamente personalizado del cáncer de ovario. Para nosotros, los clínicos que convivimos con casos complejos cada semana, este reconocimiento importa porque valida una forma de trabajar que ya intuíamos en la consulta.

Del ojo clínico al fenotipo tumoral

En la consulta, el reto asistencial del cáncer de ovario siempre ha sido el mismo: una imagen sugestiva, marcadores elevados y, aun así, la confirmación histológica y el perfil molecular tardan en llegar mientras el tumor sigue su propia lógica. Sala lo planteó con claridad al recoger el premio: la idea de fondo es que la radiología puede dejar de ser solo una herramienta para ver el cáncer y convertirse en una ventana a su biología. Cuando esa lectura se cruza con datos moleculares y con modelos de inteligencia artificial bien entrenados, el flujo cambia: pasamos de describir lo que parece a interpretar lo que probablemente está ocurriendo a nivel tumoral, y de ahí a decisiones terapéuticas más ajustadas a cada paciente.

Qué implica esto en nuestra práctica diaria

Traducir este enfoque al día a día del consultorio no exige grandes plataformas nuevas, sino una mentalidad distinta a la hora de interpretar lo que ya tenemos. La investigadora insistió en que el futuro de la medicina oncológica pasa por tender puentes entre disciplinas, convirtiendo datos cada vez más complejos en mejores decisiones para nuestros pacientes. En la práctica, eso significa acompañar al radiólogo en la lectura, pedir informes que integren variables de imagen más allá del simple tamaño tumoral y abrir la conversación en comités multidisciplinares donde oncólogos, genetistas y especialistas en IA comparten mesa. El premio, impulsado por LEADS – Donne Leader in Sanità con el apoyo de Patrizia Ravaioli, lleva además el nombre de Alessandra Pederzoli, lo que recuerda que detrás de cada avance tecnológico sigue habiendo una historia clínica y una persona concreta a la que acompaña nuestro equipo.

Dónde conviene poner el foco ahora

Más allá del reconocimiento institucional, lo interesante para nuestra comunidad es observar cómo maduran estas herramientas de IA aplicadas a imagen y genómica en cáncer de ovario en los próximos meses: qué centros las están validando prospectivamente, con qué métricas de rendimiento, y sobre todo si los modelos resisten el escrutinio en cohortes externas distintas a las de entrenamiento. También conviene fijarse en cómo se regulan estos algoritmos en la práctica clínica europea y qué papel jugamos los radiólogos y oncólogos a la hora de validar sus salidas. Porque, como suele ocurrir en innovación clínica, la distancia entre el paper premiado y el paciente que tenemos enfrente mañana sigue siendo el terreno donde nosotros, los clínicos, tenemos que seguir haciendo el trabajo fino: interpretar, acompañar y decidir, sin delegar el juicio clínico en la máquina.