La inteligencia artificial detecta riesgos cardíacos en mujeres mediante mamografías
Ahora, según informa The Guardian, un equipo israelí ha presentado en el congreso anual de la European Society of Cardiology, celebrado en Múnich, una línea de trabajo que podría cambiar ese…

La enfermedad cardiovascular sigue siendo la primera causa de muerte en mujeres en todo el mundo, y uno de los retos asistenciales más invisibles: cuando la paciente llega a consulta, la patología suele estar ya avanzada. Ahora, según informa The Guardian, un equipo israelí ha presentado en el congreso anual de la European Society of Cardiology, celebrado en Múnich, una línea de trabajo que podría cambiar ese calendario: entrenar a un modelo de inteligencia artificial para que lea las mamografías rutinarias de cribado de cáncer de mama y, al pasar por ellas, identifique también signos compatibles con cardiopatía isquémica, hipertensión e ictus.
Qué han hecho exactamente
Los investigadores de Tel Aviv University analizaron 97.364 mamografías correspondientes a 29.921 mujeres, con una edad media de 54 años. Al cruzar los datos con las historias clínicas, observaron que un 16% de la cohorte tenía hipertensión, un 2,5% cardiopatía coronaria y otro 2,5% había sufrido un ictus. Con esa base entrenaron un modelo de aprendizaje automático capaz de reconocer, solo a partir de la imagen mamográfica, a las mujeres que habían padecido un ictus con una fiabilidad del 86%; la discriminación alcanzó el 79% para hipertensión y el 78% para enfermedad coronaria, manteniéndose estable con independencia de la edad y de si coexistía o no un cáncer.
La doctora Viana Copeland, responsable de la presentación, recordó que la enfermedad cardiovascular en mujeres está "sistemáticamente infradiagnosticada e infratratada" y que, mientras muchas no llegan a pedir ayuda por síntomas cardíacos, sí acuden con regularidad a sus cribados mamográficos. Aprovechar esa ventana, añadió, ofrecería una vía "escalable, sin necesidad de una prueba de imagen adicional", sobre todo en la mediana edad, un momento clave para abordar el riesgo cardiovascular.
Lo que esto significa en nuestra práctica
En el día a día, lo interesante no es tanto el titular —la IA "ve" cosas que nosotros no vemos— cuanto la lógica de fondo: reutilizar una prueba ya implantada, con circuitos de derivación asentados y coberturas razonables, para extraer una segunda lectura clínica. Para nosotros los clínicos, esto se traduce en una herramienta de cribado oportunista, no en un diagnóstico en firme: nos ayudaría a señalar qué historias conviene revisar antes, en qué pacientes merece la pena insistir en la toma de tensión o en un perfil lipídico completo, y dónde abrir esa conversación que muchas veces queda pendiente.
La propia Elena Arbelo, del comité de comunicación de la European Society of Cardiology, calificó los hallazgos de "sólidos" y recordó que el siguiente reto es pasar "de la experimentación a la implementación clínica". La British Heart Foundation, a través de su directora clínica Sonya Babu-Narayan, también acogió la noticia con interés, subrayando lo que significa para un problema históricamente desatendido.
Qué conviene seguir de cerca
Hay al menos tres puntos que, como clínicos, debemos acompañar antes de incorporar esta lógica a nuestros flujos. Primero, las tasas de falsos positivos y negativos: una fiabilidad del 78-86% es prometedora en investigación, pero insuficiente como herramienta autónoma y exige validación en cohortes distintas a las del entrenamiento. Segundo, la integración con el informe radiológico: quién firmará esa segunda lectura y cómo se comunicará a la paciente sin generar alarmas innecesarias. Tercero, el marco regulatorio y de protección de datos: reutilizar una imagen oncológica con fines cardiovasculares exige consentimientos y protocolos claros, algo que en Europa deberemos revisar con cuidado bajo el RGPD y la regulación de productos sanitarios.
El equipo, según recoge The Guardian, trabaja ya en mejorar la precisión del modelo, reducir resultados falsos y ampliar el abanico de patologías cardíacas que pueda reconocer. Si algo hemos aprendido en la consulta es que, cuando una mujer entra a hacerse una mamografía, rara vez está pensando en su corazón. Quizá, dentro de unos años, esa misma visita pueda facilitarnos la conversación pendiente.