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Hito médico: primer trasplante combinado de hígado y riñón mediante cirugía robótica

Según informa Newswise, el equipo quirúrgico de WashU Medicine y Barnes-Jewish Transplant Center ha realizado lo que se describe como el primer trasplante combinado de hígado y riñón mediante…

Hito médico: primer trasplante combinado de hígado y riñón mediante cirugía robótica

WashU Medicine y Barnes-Jewish Transplant Center llevan la cirugía robótica al trasplante doble hepatorrenal

Según informa Newswise, el equipo quirúrgico de WashU Medicine y Barnes-Jewish Transplant Center ha realizado lo que se describe como el primer trasplante combinado de hígado y riñón mediante abordaje robótico del que se tiene constancia. La intervención, practicada en mayo de este año, marca un nuevo paso en la migración de la cirugía mínimamente invasiva hacia procedimientos de alta complejidad que, hasta ahora, se resolvían mediante laparotomía abierta.

La técnica y el equipo

La operación fue liderada por el doctor Adeel Khan, profesor de cirugía en WashU Medicine, junto con la doctora Jessica Lindemann, profesora asistente. Khan es una figura clave en la consolidación del trasplante robótico en este centro: en 2020 participó en uno de los primeros trasplantes renales robóticos de Estados Unidos y en 2023 llevó a cabo el primer trasplante hepático robótico del país en Barnes-Jewish Hospital. Esa trayectoria es la que ha permitido plantear ahora la doble intervención en un mismo acto quirúrgico, algo que no surge de la nada, sino de años de iteración técnica.

Como referencia, WashU Medicine y Barnes-Jewish Transplant Center realizan en torno a 20 trasplantes combinados de hígado y riñón al año, una cifra que ayuda a entender el volumen de experiencia acumulada y el nivel de selección de candidatos que un avance de este tipo exige en la práctica diaria.

El caso clínico

El paciente, Darrell Bosworth, residente en Martinsburg (Misuri), desarrolló una cirrosis hepática que acabó comprometiendo también la función renal, una cascada nada infrecuente en la enfermedad hepática avanzada. Fue valorado por el hepatólogo Parth Shah, profesor asistente de medicina en WashU Medicine, antes de llegar al equipo quirúrgico. Vivía a unas dos horas por carretera de San Luis, y según cuenta su esposa, Kim Bosworth, asumió los desplazamientos para concentrar a todos los especialistas en un mismo centro porque sabía que allí contaría con la atención que su marido necesitaba.

El doctor Khan explicó que los pacientes que requieren un trasplante simultáneo de hígado y riñón suelen estar entre los más enfermos y frágiles que tratan, y que la cirugía abierta tradicional puede resultar especialmente dura para ellos. El planteamiento con Bosworth fue realizar ambos trasplantes minimizando el impacto físico y psicológico de la intervención, con el objetivo de favorecer una recuperación más rápida y suave. Esa traducción de "menos herida, menos estrés fisiológico" es, en realidad, el verdadero motor del cambio.

Qué mirar a partir de aquí

Para nosotros, los clínicos que seguimos de cerca la frontera entre tecnología y asistencia, la noticia deja varias preguntas razonables antes de hablar de un cambio de estándar. La primera es la selección de candidatos: los propios autores insisten en que se trata de pacientes cuidadosamente seleccionados, no de una indicación generalizada. La segunda, los resultados a medio plazo sobre supervivencia del injerto y complicaciones, que todavía no se han publicado en serie. Y la tercera, la curva de aprendizaje y los recursos de quirófano —tiempos de isquemia, necesidad de dos equipos coordinados, disponibilidad de plataforma— que condicionarán la replicabilidad del procedimiento en otros centros.

Es pronto, por tanto, para trasladar esta experiencia a nuestra rutina asistencial como si fuera una opción más del menú quirúrgico. Lo que sí hace es ampliar el mapa de lo que la cirugía mínimamente invasiva puede aspirar a cubrir en el trasplante de órganos sólidos, y obligará a los comités de trasplantes a empezar a definir, con criterios, qué pacientes podrían beneficiarse antes de que la presión mediática se adelante a la evidencia.